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Pedro Ignacio Torres Arismendi es profesor en la Facultad de Arquitectura desde el año 1988. El año pasado, ganó el Premio al Maestro Amigo, un reconocimiento que hace la Facultad con el ánimo de exaltar aquellos docentes que día a día en su quehacer de compartir sus saberes y motivar a los estudiantes en la búsqueda del conocimiento, hacen su labor con alteridad, solidaridad, amabilidad, empatía, capacidad de escucha, buena comunicación, manejo de las relaciones humanas, flexibilidad de pensamiento, entre otros valores.

Su labor como profesor de la Facultad inició, según dice entre risas, “en el siglo pasado”, como docente externo, cuatro años luego de haber egresado, cuando algunos de los que fueron sus profesores lo invitaron a apoyar un grupo de último semestre en el área de Proyectos, que en ese entonces eran los Talleres de Diseño, en el que participaban sus profesores Emilio Cera, Horacio Navarro y Francisco Ávila.

Más adelante se vinculó a la Universidad mediante concurso, a una cátedra, también en el área de Proyectos. Recuerda que ingresó con el profesor Jorge Mario Isaza Londoño. “Con el profesor Francisco Ávila hicimos un grupo de trabajo en el que estuvimos en un proceso de ir estructurando programas de los talleres e ir entregándolos a otros grupos de profesores, desde el último nivel hasta los primeros. Finalmente nos quedamos trabajando, después de varios semestres, en el taller 4. Se hizo un trabajo interesante durante ese tiempo”.

Luego de esta cátedra, el profesor Pedro se vinculó medio tiempo, dedicación en la que permaneció hasta 1993, cuando suspendió su actividad docente y se dedicó a la práctica profesional durante 13 años.

Regresó como estudiante a la Especialización en Diseño Urbano, entre 2003 y 2004, que coordinaban los profesores Juan Camilo Castro y Luis Fernando Valencia. Recuerda que “fue una participación académica muy interesante porque se abordó con mucha profundidad lo concerniente a temas de la ciudad y a cómo se planteaba ese puente entre la arquitectura y la ciudad a través del diseño urbano”.

En 2004, por invitación de los profesores Tomás Nieto y Juan Camilo Castro, solicitó reingreso a sus labores como docente, que retomó en 2006. Después de 2008 se desempeñó en varios cargos académico administrativos.

De su vida como docente dice que lo más importante es “poder plantear una labor de apoyo a una construcción colectiva muy valiosa, que es la Universidad y la Facultad (…) Sobre la juventud pienso que es la esencia de la causa de los docentes en su forma inicial: ayudar a que el país se desarrolle a través de la formación de los jóvenes. En esto he tenido muy claro el objetivo de poder potenciar al máximo las formas de pensar y desarrollarse de los jóvenes en su parte intelectual y en su formación humanística, como personas. Otro punto valioso es estar en un entorno de profesores y profesoras de alto valor académico y humano, y poder ayudar en el desarrollo de los procesos académico administrativos”. También destaca “el poder aprender cada día, porque el conocimiento es extenso, infinito, y abrir más el compás de visión de esta área de la arquitectura, la ciudad, el arte, el espacio, el hábitat ”.

Sobre el Premio al Maestro amigo, que el profesor Pedro recibió el año pasado, dice de manera muy modesta, que “con gran sorpresa se encontró en el listado de postulados”, agrega que “en ellos reconoce los valores para ser igualmente reconocidos, y tengo el agrado de que las personas que hicieron la selección hayan pensado que podemos representar el ser una persona al servicio de la Facultad, y lo recibo con todo el respeto y humildad” Agrega que “es un honor inmenso recibir esa consideración, no es el propósito, pero agradezco un gesto de ese tamaño”.

Sobre esas cualidades que lo hicieron merecedor del Premio al Maestro Amigo, el profeso Pedro destacó el respeto, ser ecuánime con sus planteamientos; tener la transparencia en el actuar y asumir la responsabilidad que recibe y llevarla hasta el cumplimiento de los objetivos y propósitos, así como entender la responsabilidad de estar al frente de la guía de personas en algún momento; la confianza de hablar con los estudiantes, más como guía que como alguien que impone; anteponer incluso los proyectos propios para impulsar a las personas. “Cuando estamos en un papel hay que desempeñarlo lo mejor posible, y parte de ello es saber ser coequipero y ser líder, cuando se requiere”.